Tejido a mano por Matilde
por Matilde · Valencia
Algodón, crochet y muchas horas de paciencia. Cada personaje tiene pequeñas diferencias inevitables. Nos gusta que sea así.

Convertía cada tropiezo en pirueta y cada risa en refugio, porque bajo su caos brillante latía un corazón enorme.
Un amigurumi, un grabado y un cuento. Pueden existir por separado, pero juntos componen un pequeño mundo propio.
por Matilde · Valencia
Algodón, crochet y muchas horas de paciencia. Cada personaje tiene pequeñas diferencias inevitables. Nos gusta que sea así.
por Josefina · Sevilla
Josefina estampa con plantas reales, usando técnica mixta buscando colores imposibles. No hay dos iguales.
Luna era la coneja más traviesa del campo. Donde otros veían surcos bien ordenados, ella veía pistas de carreras. Donde otros caminaban con cuidado, ella saltaba sin mirar. Y cuando algo salía mal —que pasaba a menudo— siempre acabab...
por Ana y Manu · Madrid
El cuento, ilustrado e impreso. Cada ejemplar pasa por nuestras manos antes de salir.
Un personaje, un grabado y un cuento unidos por el mismo hilo.
«Siempre dice "cinco minutos más"... y nadie sabe muy bien cuándo empiezan ni cuándo terminan esos cinco minutos.»
«Busca una palabra que haga cosquillas a las orejas antes que otra que dé un sermón.»
«El lápiz nunca falta detrás de su oreja; lo difícil es encontrar un momento para usarlo antes de que la idea salga corriendo.»
«Siempre prepara comida para un invitado más, porque nunca se sabe quién puede aparecer cuando el guiso empieza a oler bien.»
«Siempre piensa primero qué podría salir mal. Menos mal que casi nunca acierta.»
«Aprende bailes en cada lugar que visita y luego mezcla los pasos sin darse cuenta, para desconcierto de quienes intentan seguirle el ritmo.»
«Sale de casa con un horario perfecto para todo el día, pero antes de llegar a la primera cita ya se ha detenido tres veces para resolver problemas que ni siquiera eran suyos.»
«No pasa nada por querer verte bonita, pero recuerda: lo más brillante de ti no se ve en el espejo, se siente en el corazón.»
«Mientras otros solo veían una abeja diminuta, ella libraba cada día batallas enormes entre flores, viento y soles ardientes para llevar su pequeño tesoro a casa.»
«Gruñía como si le molestara el mundo entero, pero no había noche en que sus alas no velaran por quienes más quería.»
«Era dormilón, juguetón y más cabezota de lo recomendable, pero gracias a eso nunca dejaba a medias aquello que le hacía feliz.»
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