El alma del campo
Aquí los días avanzan sin prisas y la vida sigue el ritmo de las estaciones.
Los días empiezan temprano, y nadie tiene prisa por que terminen. Siempre hay algo creciendo, aunque a veces cueste darse cuenta.
El campo huele a tierra mojada por la mañana y a hierba seca por la tarde. Hay un orden antiguo en todo: el gallo, la lluvia, la siembra y, sobre todo, la espera.
Las estaciones marcan el paso de los días. Lo demás suele llegar poco a poco. Se mezclan días de trabajo y días de descanso, tardes largas y mañanas frescas.
Nuba y el vendaval
Protagonizado por Nuba.
Mientras otros solo veían una abeja diminuta, ella libraba cada día batallas enormes entre flores, viento y soles ardientes para llevar su pequeño tesoro a casa.Leer el cuento ahora
Nuba vivía en una colmena pequeña al borde del campo de girasoles. Cada mañana salía a buscar néctar. Cada tarde volvía con las patas llenas de polen dorado.
Tres pequeñas pistas de Ana&Manu para acompañar la lectura.
Creemos que los cuentos cambian con quien los lee. Algunos llegan cuando todavía no se entienden las palabras. Otros acompañan los primeros pasos como lector. Estas sugerencias son solo una forma de compartir cómo nos gusta leerlos en casa.
No importa quién lea.
Al principio quizá solo escuchen tu voz. Más adelante leeréis juntos. Y un día lo harán solos. Todos esos momentos cuentan.
Leer juntos es aprender.
Un párrafo tú, una página yo o simplemente escuchar. No hay una única forma correcta de compartir un cuento.
Volver forma parte de la historia.
Hay cuentos que cambian poco. Los lectores, en cambio, cambian mucho. Por eso merece la pena volver a reencontrarse de vez en cuando.
Donde otros veían surcos bien ordenados, ella veía pistas de carreras.
Habitantes en el alma del campo
Algunos tienen ya su cuento. Otros aún están conociendo su mundo. Llegarán cuando estén listos para contarse.
Luna
«Convertía cada tropiezo en pirueta y cada risa en refugio, porque bajo su caos brillante latía un corazón enorme.»
Nuba
«Mientras otros solo veían una abeja diminuta, ella libraba cada día batallas enormes entre flores, viento y soles ardientes para llevar su pequeño tesoro a casa.»
Greta
«Sale de casa con un horario perfecto para todo el día, pero antes de llegar a la primera cita ya se ha detenido tres veces para resolver problemas que ni siquiera eran suyos.»
Pip
«Siempre piensa primero qué podría salir mal. Menos mal que casi nunca acierta.»
Lolo
«Siempre prepara comida para un invitado más, porque nunca se sabe quién puede aparecer cuando el guiso empieza a oler bien.»
Aru
«Aprende bailes en cada lugar que visita y luego mezcla los pasos sin darse cuenta, para desconcierto de quienes intentan seguirle el ritmo.»
Tomás
«El lápiz nunca falta detrás de su oreja; lo difícil es encontrar un momento para usarlo antes de que la idea salga corriendo.»
Carmela
«Busca una palabra que haga cosquillas a las orejas antes que otra que dé un sermón.»
Cony
«No pasa nada por querer verte bonita, pero recuerda: lo más brillante de ti no se ve en el espejo, se siente en el corazón.»
Pipa
«Siempre dice "cinco minutos más"... y nadie sabe muy bien cuándo empiezan ni cuándo terminan esos cinco minutos.»
